Alemania destinará 25,5 millones de euros a Brasil para sostenibilidad en la Amazonía

Alemania destinará 25,5 millones de euros a un proyecto para fomentar la sostenibilidad agropecuaria en la Amazonía brasileña, que ha sido objeto de vastos incendios y de una intensa deforestación, según informó este martes el Gobierno del presidente Jair Bolsonaro.

Los recursos serán donados por el banco de fomento alemán KfW al proyecto “Innovación en las Cadenas Productivas de la Agropecuaria para la Conservación Forestal en la Amazonía Legal”, el cual tiene como objetivo expandir y fortalecer prácticas productivas sostenibles en las cadenas de carne, soja y madera en estados de la Amazonía.

La conclusión del acuerdo entre Brasil y Alemania fue celebrada en un comunicado conjunto del Ministerio de Relaciones Exteriores y el Ministerio de Agricultura de Brasil, país que ha sido objeto de críticas internacionales por el aumento de la destrucción en la mayor selva tropical del planeta.

“En el ámbito de su competencia, el Ministerio de Relaciones Exteriores ha coordinado una benéfica cooperación técnica y financiera entre Brasil y Alemania, centrada en el desarrollo sostenible, con foco en el fomento a proyectos en las áreas de protección ambiental y eficiencia energética”, resalta la nota.

El Ministerio de Agricultura, por su parte, será el responsable de ejecutar el proyecto en cuestión, en asociación con el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

El acuerdo entre los dos países se produce en momentos en los se ha intensificado la presión internacional y de inversores sobre el Gobierno brasileño ante la creciente devastación de la Amazonía.

Según datos del Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE) de Brasil, entre enero y noviembre de este año los satélites detectaron 98.426 incendios en la Amazonía brasileña, un 10 % más que todos los registrados el año pasado.

Asimismo, en los once primeros meses de 2020 fueron talados 8.051 kilómetros cuadrados en la selva. Pese a registrar una disminución del 10 % frente al mismo periodo de 2019, se trata del segundo peor dato de los últimos seis años, solo por detrás de 2019.

Las organizaciones medioambientales y algunos gobiernos europeos han atribuido el aumento de la destrucción de la selva a la retórica antiambientalista de Bolsonaro, quien defiende la explotación de las riquezas naturales del ecosistema y es contrario a delimitar nuevas reservas indígenas.